El pleno tumba estudiar si el velódromo puede acoger conciertos y ferias
El grupo Galapagar Entre Todos propuso que el Ayuntamiento encargara un estudio de viabilidad para convertir el velódromo en un pabellón multiuso con capacidad para conciertos, teatro y ferias. El PP lo bloqueó alegando limitaciones técnicas de evacuación. La moción cayó el 30 de julio de 2026.
Francisco Javier España Moscoso, portavoz de Galapagar Entre Todos, presentó la idea con detalle técnico: gradas retráctiles en forma de cuña, escenario móvil y un aforo de entre 750 y 1.000 personas usando el óvalo interior del velódromo.
La imagen que dibujó era ambiciosa: un mismo recinto donde cupiera «un partido de baloncesto por la mañana, una carrera de ciclismo en pista a mediodía y un concierto de música en vivo por la noche». Solo pedía un estudio. Nada comprometido aún.
El PP votó en contra. Sus argumentos: los informes técnicos fijan el límite de evacuación segura del edificio en 1.600 personas y la instalación ya tiene un uso deportivo diario intenso que no puede verse desplazado.
Carmen María Pérez Arellano, concejala no adscrita que se abstuvo, abrió una tercera vía. Reconoció que el patrimonio público «debe rendir al máximo», pero advirtió que «una cosa es mirarlo y otra cosa muy distinta es darlo por hecho». Reclamó que cualquier estudio cubra inversión, costes de explotación, ingresos reales, plazos de amortización y normativa de espectáculos públicos, no solo ingeniería de gradas.
El PSOE apoyó la moción. Miguel Ángel Molina Pizarro defendió que se trata de «una moción declarativa» y que la intención es buena: «¿por qué no? Alguna vez un Galapagar, donde en vez de 300 personas, hubiesen 600 o 700».
España Moscoso reconoció que el presupuesto es el principal obstáculo, pero sostuvo que concentrar usos baja «sobremanera» el coste de mantenimiento por metro cuadrado. Cuando Pérez Arellano le exigió más datos en la propia moción, el portavoz de GaET fue directo: «yo cobro 80 euros por hora cuando hago un estudio de ingeniería».
La votación fue clara: 12 votos en contra, 7 a favor y 1 abstención. La moción quedó rechazada.
El velódromo mantiene su uso exclusivamente deportivo tal como estaba antes del pleno. No hay ningún estudio de viabilidad encargado ni previsto tras el rechazo de la moción.
“[…] Se trataría de colocar 2 de estas gradas de abanico en escalón con forma de cuña de 90 grados para configurar un anfiteatro de 170 grados, orientando al escenario y entre medias un patio de butacas sobre el suelo central del recinto. En esta propuesta solo hemos utilizado el óvalo interior, pero llegado el caso y dado que está al mismo nivel, se podría utilizar parte de las pistas de atletismo pudiendo llegar al aforo a más de 1000personas. Las estructuras modulares, como las descritas gradas retráctiles, paredes y escenario móviles, se adaptarían a la capacidad y al espacio según la demanda, y esto facilitaría poder celebrar un partido de baloncesto por la mañana, una carrera de ciclismo en pista a mediodía y un concierto de música en vivo por la noche, y en el mismo fin de semana una feria temática y una convención comercial. Como en otras ocasiones, el único problema que conlleva la realización de un proyecto de estas características es el presupuestario, aunque a bien podemos afirmar que la optimización del espacio concentrando múltiples actividades trae consigo una tasa de retorno más rentable, bajando sobremanera al precio del mantenimiento del edificio por metro cuadrado. Por todo lo anteriormente expuesto, proponemos el siguiente acuerdo para que sea votado en este pleno. Acometer un estudio sobre la viabilidad del uso del velódromo como pabellón multiuso para que se incluyan eventos culturales de toda índole. Muchas gracias.”
“[…] Por eso creo que merece la pena preguntarse si se le puede sacar más partido. Y siempre he defendido que el patrimonio público debe rendir al máximo. Si hay una instalación, puede dar más servicio a los vecinos sin tocar su función principal, hay que mirarlo con calma. Ahora bien, una cosa es mirarlo y otra cosa muy distinta es darlo por hecho. La prueba moción admite que el problema es el presupuesto, y da por sentado que un mayor uso mejoraría la rentabilidad del edificio. Eso no basta como argumento, hace faltan datos. Un estudio de viabilidad serio tendría que aclarar como mínimo qué inversión se exige, qué coste de mantenimiento y explotación conlleva, qué ingresos puede generar realmente, en cuánto tiempo se amortiza, qué efecto tiene sobre el uso deportivo actual, y si hay problemas técnicos de seguridad, acústicos o de evacuación. Si se hace dicho estudio, debería contener de forma expresa el análisis de la normativa de espectáculos públicos y aforo, no solo la parte de ingeniería de gradas. Y cualquier otro uso tendría que convivir con esta función, no competir con ella ni con el calendario de competiciones. […]”
“Sí, bueno, señora Pérez, usted como siempre con el estudio de habilidad que tiene que venir en la moción declarativa, vamos a ver, yo le voy a decir, yo cobro 80 euros por hora cuando hago un estudio de ingeniería. A ver, ¿qué quiere que le diga? ¿Qué quiere que le diga? Yo no voy a venir aquí nada más que con lo justo, que es precisamente por lo que estoy aquí, que es una moción declarativa. Y si se convence a alguien, se convence, y si no, pues nada, esto es como el que iba al fútbol con una galleta aquí de esas plateadas, y hacía así y entraba. Y cuando lo dejaban pasar decía, ¿qué? ¿Usted qué hace? Y dice, no, no, si paso me la como dentro y si no me la como ¿sabes? Eso es lo eso es lo que hay que hacer. Señora Gómez, en el tema de la acústica sepa usted que tiene un techo, y ese techo ese techo lo 1º que impide es el eco en el recinto. […]”
“señor Moreno, está claro que a lo mejor no se pueden poner gradas, pero creo que no deja de ser una moción declarativa, la intención es buena, se puede hacer un estudio. Creo recordar que ya es un pabellón multiusos, por lo que yo recuerdo, con lo cual simplemente sería darle otros usos, Y no me refiero tampoco a que tenga que haber una gran masificación de personas, por ejemplo, se podía hacer, ¿por qué no? Alguna vez un Galapagar, donde en vez de 300 personas, hubiesen 3, que hubiesen 600 o 700, y todos los concejales pudiéramos tener acceso. Nada más, gracias. Muy bien.”