El pleno entierra la moción para salvar las encinas estranguladas por muretes privados en las aceras de Galapagar
Hay encinas centenarias en las aceras de Galapagar con el tronco empotrado en mampostería privada. El PSOE quería obligar al ayuntamiento a actuar de oficio. El equipo de gobierno dijo que no.
El grupo socialista llevó al pleno del 30 de julio una moción para que el ayuntamiento inspeccione, ordene demoler las estructuras dañinas, repercuta los costes a los responsables y rinda cuentas sobre un problema visible en varias calles del municipio.
El concejal Miguel Ángel Molina Pizarro (PSOE) lo describió sin rodeos: los propietarios han levantado «muretes y vallados de ladrillo que aprisionan sus troncos en las aceras públicas, asfixian su cambio y destruyen sus raíces con las cimentaciones». Puso nombre y dirección: la encina de la calle Arquímedes número 7 está, según él, ya seca.
Molina Pizarro advirtió además de un peligro silencioso: el daño radicular puede tardar «10 o 20 años» en manifestarse en la copa, lo que permite que «la destrucción continúe sin que nadie rinda cuentas». Un árbol con copa verde puede estar ya condenado.
Francisco Javier España Moscoso (Galapagar Entre Todos) apoyó la moción y amplió el foco: denunció que la poda de arizónicas en muchas zonas ocupa hasta el 80% de las aceras, algo también ilegal y que, según él, el ayuntamiento tampoco ataja de oficio.
María Isabel Ramírez Gutiérrez (Por Galapagar) respaldó la propuesta socialista. Recordó que hace apenas un par de meses aparecieron envenenados 4 árboles plataneros en la carretera de La Navata y que, que ella sepa, no ha habido consecuencias.
El equipo de gobierno rechazó la moción. Argumentó que los servicios técnicos ya actúan y que revertir estructuras consolidadas exige un procedimiento con garantías para los afectados. No aceptó el reproche de pasividad.
La votación dejó el resultado claro: 7 votos a favor, 13 en contra y 0 abstenciones. La moción quedó rechazada.
Las encinas seguirán bajo la protección —o la ausencia de ella— que el equipo de gobierno aplique por sus propios medios. El PSOE, Por Galapagar y Galapagar Entre Todos votaron a favor; sus votos no fueron suficientes. El ayuntamiento no queda obligado por ningún mandato del pleno a actuar de oficio ni a fijar plazos de inspección.
“[…] Se mueren porque propietarios particulares han levantado muretes y vallados de ladrillo que aprisionan sus troncos en las aceras públicas, asfixian su cambio y destruyen sus raíces con las cimentaciones. El ayuntamiento hasta ahora mira hacia otro lado. La encina no es un elemento decorativo prescindible, es el árbol identitario de este municipio, un patrimonio natural y cultural que pertenece a todos los vecinos y vecinas de Galapagar, no a los propietarios de las parcelas condilindantes. Cuando un particular empotra en mampostería el tronco de una encina situada en la acera, no está ejerciendo un derecho, está cometiendo una infracción sobre el dominio público que no prescribe. El paso de los años no convierte la legalidad en costumbre. Las fotografías que se han acompañado como anexo documental a esta moción son la prueba de lo que ocurre hoy en hoy mismo en nuestras calles, a escasos metros del ayuntamiento. No son casos aislados ni antiguos, son agresiones activas continuas al arbolado público donde la administración local tiene competencia, obligación y herramientas legales para cortarlo. La arboricultura es inequívoca sobre lo que ocurre un árbol cuando una estructura de mampostería comprime su tronco o su sistema radicular. En semanas se produce estrés hídrico severo, porque las raíces asfixiadas no pueden absorber agua ni el oxígeno con normalidad. En meses aparece el decaimiento visible, hojas amarillas, ramas secas, copa, rala, y a lo largo a largo plazo la muerte. El dato más relevante para esta moción es que las consecuencias del daño radicular son con frecuencia irreversibles, y el árbol que puede no mostrar los efectos en superficie hasta 10 o 20 años después de producirse el daño. Esto significa que una encina que hoy todavía no tiene copa o tiene todavía copa verde, perdón, puede estar ya dañada y condenada, y cuando se lo muestre, no habrá marcha atrás. La causa y el efecto están tan separados en el mismo que resulta fácil ignorar la relación entre ambos. Ese desfase es precisamente el mecanismo que permite que la destrucción continúe sin que nadie rinda cuentas. […]”
“[…] Siguiendo con la moción del grupo socialista, en donde de forma gráfica podemos ver a esas encinas plantadas en medio de un lindero que, a nuestro juicio, viene a ser el espíritu de la pretensión del que la planta, o sea, correr la valla un poco más. Ahora bien, tal y como se expone en la moción, el problema es el qué hacer. Si se pone la valla por fuera, quitándole el espacio a la acera, que es de todos, o poner la valla por dentro del predio particular, y dejar la encina por fuera, y siento decir que aquí no cabe la solución salomónica de partir la encina en 2. Por otro lado, lo que no sabemos es y es difícil de determinar es el qué fue 1º, el lindero, la valla o la encina, y en las mismas condiciones. Hay otras especies que también son utilizadas para el mismo fin, como pinos, arizónicas, que se convierten en árboles de gran porte, etcétera. Ya para terminar, Galapagar entre todos quiere introducir también la cuestión de la invasión de las aceras en muchas zonas del municipio, con esa poda artística de las arizónicas que acaba ocupando en muchos casos hasta el 80% de las aceras. Y sí, es verdad, queda muy bonito, pero completamente ilegal, y ahí solo los métodos coercitivos funcionan, y en nuestro término municipal no se está haciendo absolutamente nada, y solo mediando denuncia de parte parece que funciona. Pero eso fomenta el enfrentamiento directo y de por vida entre vecinos, debiendo ser el ayuntamiento y de oficio el que ejecute dicha acción. […]”
“Muchas gracias, señor Camacho. Hablo hoy como vecina de Galapagar, pero como miembro de un partido y una coalición municipal cuya razón ser incluye la defensa del medio ambiente como eje de justicia social. Y desde esa doble perspectiva, no puedo más que apoyar con contundencia la moción presentada por el grupo socialista, porque lo que está en juego no solo es el futuro de nuestras encinas, sino el tipo de pueblo que queremos ser. Las encinas de Galapagar no se mueren por casualidad, se mueren porque alguien decidió que su comodidad, un murete, una cimentación valía más que la vida de un árbol centenario. Y lo peor es que no es un caso aislado. Hace apenas un par de meses denunciamos cómo 4 árboles plataneros en la carretera de La Navata aparecieron envenenados, 4 ataques directos a nuestro patrimonio natural, y que sepamos, no ha habido consecuencias. ¿Qué mensaje estamos enviando? ¿Que en Galapagar se puede destruir lo público sin pagar las consecuencias? El grupo socialista ha traído hoy al pleno una moción necesaria y sobre todo urgente, porque el daño a los árboles no es solo ecológico, es un síntoma de descomposición cívica. Cuando permitimos que lo privado invada lo público, cuando normalizamos la impunidad, estamos erosionando los cimientos de la convivencia, y eso para por Galapagar es inaceptable. No valen medias tintas. En abril, este pleno aprobó la modificación de la ordenanza para proteger el arbolado, alineándose con la ley 7 barra 2024 de la Comunidad de Madrid, pero de poco sirve tener normas si no se aplica. ¿De qué sirve plantar árboles nuevos si no defendemos los que ya tenemos? El caso de La Navata y el de las encinas estranguladas demuestran que el problema no es la falta de herramientas, sino la falta de voluntad. Apoyamos esta moción porque pide lo mínimo exigible, inspeccionar, actuar, exigir responsabilidades y rendir cuentas sobre algo que no debería ni haber llegado a un pleno para que el ayuntamiento haga su trabajo. Y por último, esto no puede quedarse solo en este pleno, necesitamos que los vecinos y vecinas de Galapagar se sumen a la defensa de lo que es de todos, que denuncien, que exijan, que no permitan que el silencio sea cómplice. El arbolado público no se defiende solo con norma, se defiende con gente dispuesta a velar por él. Por eso, desde aquí hago un llamamiento, si ven un árbol en peligro, si conocen algún caso de agresión al arbolado, comuníquenlo al ayuntamiento, por favor. No podemos permitir que Galapagar pierda su ausencia verde por la indiferencia. Muchas gracias.”
“Bien, señora Lorenzo, voy a empezar porque usted de lo habrá utilizado usted para contestar. Sí. No en nuestro caso, porque se aporta no solo una foto, como dice la señora Pérez, sino que se aportan varias, y tenemos varias decenas más. Señor España, evidentemente, ¿quién fue antes? El muro, pues le puedo decir que hay muchos ejemplos en, sobre todo, en las fotografías que hemos presentado, donde se ve claramente que las encinas tienen más de 100 150 años, los muros no llevan tanto, y hubiera sido tan fácil como a la hora de hacer el muro, haberse retranqueado perdiendo el terreno el vecino, evidentemente, y haber dejado un hueco para llevarlo a cabo. Pero no solo es eso, y sigo con usted, señora Lorenzo. Cuando un árbol se seca, usted que habla de seguridad, ¿qué pasa? Pues que las ramas pueden caerse. En las fotografías que se adjuntan, que son sacadas de Google y que saben que el Google va muy por atrás de lo que es actualmente, podrán ver en el caso, y lo voy a decir, de la calle Arquímedes número 7, calle Arquímedes número 7, que esa encina está seca. Ya se lo dije a usted, sí, calle Arquímedes 7 está seca. […]”